Todo sobre la Vid: Conoce el Origen de tu Vino Favorito
¿Alguna vez te has preguntado qué sucede realmente detrás de esa copa que disfrutas cada fin de semana? Para entender el vino, debemos ir a la raíz, literalmente. La vid (Vitis vinifera) no es solo una planta; es una superviviente milenaria y la protagonista indiscutible de la enología mundial.
Si eres principiante en este apasionante mundo, comprender la naturaleza de la cepa te ayudará a apreciar mucho más los matices que encuentras en tu paladar. ¡Vamos a descubrirlo!
¿Qué es la Vid y por qué es tan especial?
La vid es una planta leñosa, lo que significa que tiene una capacidad de resistencia asombrosa. A diferencia de otras plantas que viven apenas una temporada, una cepa puede vivir décadas e incluso siglos, acumulando experiencia en sus raíces.
Podemos clasificar a esta planta dentro del género Vitis. Aunque existen muchas especies, la Vitis vinifera es la reina absoluta. Es la especie que dio origen a la gran mayoría de los vinos que consumimos hoy en día. Gracias a su capacidad de adaptación, ha pasado de ser una planta silvestre a convertirse en la base de una cultura milenaria.
Nota curiosa: ¿Sabías que el sistema de raíces de la vid es un explorador nato? Aunque crecen menos que las de las hierbas, se hunden profundamente en el suelo para extraer minerales que luego darán personalidad a tu vino.
El ciclo de vida: De la flor al racimo
La magia ocurre gracias a la fotosíntesis. Las hojas son las “fábricas” de la planta: transforman la energía del sol en los azúcares que luego encontraremos en el grano de uva.
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El “Lloro”: En marzo, cuando despierta el calor, la savia vuelve a moverse. Es el momento en que la vid “llora” sus primeros indicios de vida.
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El Envero: Es la fase de cambio de color. Aquí la uva deja de ser verde para tomar su tono definitivo (rojo, púrpura o amarillo/dorado).
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La maduración: Es el equilibrio perfecto. Los ácidos disminuyen y los azúcares aumentan gracias al trabajo incansable de la hoja y a la reserva del tronco.
Anatomía de la uva: ¿Qué aporta cada parte al vino?
Para convertir el zumo en vino, el enólogo debe prestar atención a tres elementos clave de la uva:
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La piel (hollejo): Donde reside la magia del color y gran parte de los aromas.
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La pulpa: El corazón, repleto de agua y azúcares necesarios para la fermentación.
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Las pepitas: Aportan taninos, aunque en exceso pueden dar amargor.
Si estás empezando a catar, recuerda que el raspón (la estructura leñosa del racimo) también juega un papel vital si se deja durante la fermentación, aportando estructura y taninos adicionales.
¿Quieres empezar a catar como un experto en casa? Te recomiendo invertir en un buen set de copas de cristal (puedes encontrar opciones excelentes [Enlace Externo: guía de tipos de copas de vino de Decanter]). Tener el equipo adecuado cambia por completo la experiencia.
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¡Salud y buenos vinos!
s a la clorosis y a la sequedad.
Vitis Vinifera: es la vid común.
El subgénero Euvitis, de forma general se subdivide en tres grupos que corresponden a los cultivos de origen que constituyeron los refugios de la época cuaternaria:
a) Grupo de Asia Oriental: con mas de 20 especies de nula importancia en la viticultura actual.
b) Grupo Americano: con mas de 20 especies, importante en viticultura por intervenir en la constitución de la mayoría de los portainjertos que ha permitido superar la crisis filoxerica que arrasó los viñedos europeos en la segunda mitad del Siglo XIX.
c) Grupo Europeo: tiene una sola especie Vitis Vinifera y a ella pertenecen la totalidad de las vides cultivadas en Europa y en casi todo el mundo. La viña cultivada europea, tiene su origen en el terciario y corresponde a las vides, que tras la última glaciación, encontraron refugio en Europa: sur de los Alpes, zona Mediterránea, Cáucaso y Asia Central.
Descripción
Vid
La vid es una planta con flores, esto es, una angiosperma, de la clase de las dicotiledóneas, de la subclase con flores más simples (choripetalae), pero en el grupo dotado de cáliz y corola (Dyalypetalae), es decir, el más avanzado.
El orden es el de las Rhamnales, que son plantas leñosas. Una planta leñosa tiene por lo general una vida muy larga, así es fácil encontrar una vid centenaria; tiene un largo periodo juvenil (3-5 años), durante el cual no es capaz de producir flores; en general, las yemas que se forman durante un año no se abren hasta el año siguiente. Tiene un aparato radicular que se hace imponente con los años, pero se desarrolla y explora el terreno con menos minuciosidad que el de una hierba. El aparato epigeo, tronco, ramas, ramos, requiere mucho tiempo para desarrollarse; no puede renovarse con facilidad como el de una herbácea; la necesidad de mantenerlo vivo durante el invierno o en tiempo de sequía hace a las plantas leñosas más exigentes en cuestión de clima y fertilidad, de manera que no viven en alturas excesivas ni demasiado cerca de l
os polos ni en los desiertos como pueden hacerlo las hierbas.
La vid es un arbusto constituido por raíces, tronco, sarmientos, hojas, flores y fruto. Ya se sabe que a través de las raíces se sustenta la planta, mediante la absorción de la humedad y las sales minerales necesarias, y que el tronco y los sarmientos son meros vehículos de transmisión por los que circula el agua con los componentes minerales. La hoja con sus múltiples funciones es el órgano más importante de la vid. Las hojas son las encargadas de transformar la sabia bruta en elaborada, son las ejecutoras de las funciones vitales de la planta: transpiración, respiración y fotosíntesis. Es en ellas dónde a partir del oxígeno y el agua, se forman las moléculas de los ácidos, azúcares, etc. que se van a acumular en el grano de la uva condicionando su sabor.
Esa sustancia verdosa llamada clorofila es la encargada de captar de los rayos del sol la energía suficiente para llevar a cabo todos estos procesos.
En el mes de marzo, cuando el calor comienza a hacerse notar, la savia se pone en movimiento y se produce el denominado “lloro” de la vid que se expresa a través del fruto. El fruto surge muy verde, pues está saturado de clorofila, y a partir de aquí toda la planta empieza a ejercer servidumbre a favor del fruto que poco a poco irá creciendo.
La uva verde, sin madurar, contiene una gran carga de ácidos tartáricos, málicos y, en menor medida, cítricos. El contenido de estas sustancias dependerá en gran medida del tipo de variedad de la que procede y de las condiciones geoclimáticas, ya que luz, temperatura y humedad van a ser decisivas en la conformación de los ácidos orgánicos.
El momento en que la uva cambia de color recibe el nombre de “envero”. Del verde pasará al amarillo, si la variedad es blanca y al rojo claro, que se irá oscureciendo, si es tinta. Durante el proceso de maduración de la uva, los ácidos van cediendo terreno a los azúcares procedentes de la frenética actividad ejercida por las hojas, merced al proceso de fotosíntesis. Los troncos de la cepa también contribuyen al dulzor de la uva, ya que actúan como acumuladores de azúcares. Debido a esta razón, las vides viejas son capaces de proporcionar un fruto más regular y una calidad más constante.
Entrando de lleno en el fruto, cabe hacer una primera división entre lo que es el “raspón”, o parte leñosa que forma el armazón del racimo y el grano de uva.
El raspón, aunque lógicamente no es la parte fundamental del fruto, tiene su importancia por cuanto es capaz de aportar ácidos y sustancias fenólicas (taninos) dependiendo de su participación o no, en los procesos de fermentación.
El grano de uva a su vez puede ser dividido en tres partes cada una de ellas con un aporte específico de características y componentes: la piel, la pulpa y las pepitas.
La piel, también denominada hollejo, contiene la mayor parte de los componentes colorantes y aromáticos de los vinos.
En la pulpa se encuentran los principales componentes del mosto (agua y azúcares) que después, mediante la fermentación se transformarán en vino.
Las pepitas o semillas, se encuentran dentro de la pulpa y difieren según las variedades, llegando incluso a encontrarse uvas que nos las contienen. Poseen una capa muy dura y proporciona taninos
fuente original :
http://www.bedri.es/Comer_y_beber/Vino/Vid.htm